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El negocio de las tesis – Mercado boyante en redes: cobran hasta 14 mil pesos para hacer trabajos de titulación

Los precios de elaboración de una tesis completan van desde los 6 mil 500 hasta más de 14 mil pesos, dependiendo del tema y del número de cuartillas que se soliciten, según servicios de redacción cuestionados por SinEmbargo.

Ciudad de México, 4 de marzo (SinEmbargo).– Existe un negocio millonario que ha quedado en el ojo del huracán tras la polémica por el plagio del que es acusada la Ministra Yasmín Esquivel Mossa: la venta de tesis a todos los niveles de universidad.

Si bien no es una novedad que existen grupos de personas que redactan estos proyectos para titulación para diversas instituciones, recientemente quedó expuesto el alcance que pueden tener estos servicios, que cobran hasta más de 14 mil pesos por un trabajo completo, como pudo comprobar SinEmbargo.

Los modelos de operación de estas empresas clandestinas abarcan en general el negocio de venta de textos académicos, entre ellos tesis, tesinas y ensayos. En algunos sitios consultados se ofrece un servicio de “asesoría” donde el estudiante hace una labor de acompañamiento y revisión a quien redacte el trabajo, o directamente se encargan de todo el proyecto desde la selección de tema, elaboración de un anteproyecto de investigación y la realización de todos los capítulos.

“Tenemos tres esquemas. En el primero tu tesis tendría un costo de 6 mil 500 pesos, se te entrega en dos meses posteriores a tu fecha de pago, con avances semanales”, indicó en mensaje la empresa Tus Tareas, que se promueve como un realizador de “todo tipo de tareas”. “Con nosotros pasas porque pasas ya que te ofrecemos al mejor calidad”, dice su descripción de página de Facebook.

La Ministra Yasmín Esquivel Mossa presentó una tesis de licenciatura en 1987 que fue considerada una “copia sustancial” de la original publicada en 1986 por un exalumno de la Facultad de Derecho. Foto: Victoria Valtierra Ruvalcaba, Cuartoscuro.

“El segundo: podemos elaborar tu tesis por partes, la primera consta del protocolo, con un precio de 850 y después avanzar con metodología, resultados, conclusiones… cada uno con un costo variable dependiendo de la extensión. Finalmente estaría la tesis completa con un costo de 8 mil pesos, la cual incluye posibles correcciones que tengan tus revisores así como seguimiento de dudas y acompañamiento del asesor para ayudarte a comprender el tema”.

La consulta realizada fue para una tesis de mínimo 130 cuartillas de nivel licenciatura.

La misma empresa cotizó una segunda tesis, de 140 cuartillas y sin tema propuesto, en un costo entre 7 y 12 mil pesos por el documento completo.

Los servicios de este tipo se ofrecen por todo tipo de redes sociales: desde Facebook y en grupos de comunidades universitarias, hasta Instagram y TikTok.

Los servicios de redacción de trabajos académicos se ofrecen en todo tipo de redes sociales, como Facebook, Instagram y TikTok. Foto: Michael Dwyer, AP.

Una segunda empresa, Estudio Servicio de Escritura Académica (SEA) comparte un tabulador al momento de solicitar una cotización. A partir de cinco hojas se cobran 2 mil 500 pesos, pagaderos en dos plazos, y por 100 hojas el costo se eleva a 14 mil pesos con un tiempo de realización estimado de nueve a 10 semanas.

“Ofrecemos la posibilidad de firmar un contrato. El contrato no es por redacción porque no tendría validez legal, es por correcciones aunque hacemos mucho más”, expone Estudio SEA en su información para el cliente.

Asimismo, incluye una serie de medidas que se toman para “reducir el riesgo de que el trabajo esté mal para el cliente”: un índice con detalle de bibliografía para que el asesor de tesis pueda corregir y aprobar previo a la realización del trabajo; si hay trabajo de campo se inventa o es realizado por el cliente; y se envía el trabajo final con reporte de plagio.

Los requerimientos para realizar una cotización son pocos: se solicita un tema, fecha de entrega, nivel de escolaridad y número de cuartillas solicitadas.

LA MAGNITUD DEL PROBLEMA

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al 2020 el 21.6 por ciento de la población mayor a 15 años se encontraba estudiando a nivel superior en alguna universidad del país.

Tan sólo la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una de las más grandes de México, reportó 229 mil 268 alumnos a nivel licenciatura para el ciclo escolar 2021-2022, además de 33 mil 076 en algún posgrado.

El doctor Jorge Joel Reyes Méndez, especialista en pedagogía que ha estudiado el plagio en universitarios, indicó que hay múltiples factores que suman a que un alumno decida cometerlo o comprar un trabajo académico, llámese ensayo o hasta una tesis.

“Lo que hemos detectado es que los estudiantes, ante la presión de tener que entregar un trabajo final, recurren a comprar trabajos ya hechos [o cometer plagio]”, expuso. “Esto nos duele como sistema educativo porque entonces estamos fallando; no hemos propiciado buenas prácticas, entonces esto lastima todo el sistema educativo, porque como institución yo me sentiría, pues sí, defraudado”.

Torre de Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Torre de Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México. Foto: Galo Cañas Rodríguez, Cuartoscuro.

Los estudios realizados por el profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco indican que siete de cada 10 estudiantes mexicanos desconocen las maneras de citar a autores y creen que “todo lo que está en Internet pueden usarlo libremente”, lo cual indica que parte de la problemática del plagio radica en la ignorancia y falta de información sobre qué es el plagio.

“En nuestro trabajo concluíamos que lo que requerimos es formar a los profesores para que ellos a su vez sean los que formen a los estudiantes y les digan cómo hacer las cosas, cómo tener las ‘buenas prácticas’, que le llamamos”, apuntó Reyes Méndez.

Pero también reconoció que existen estudiantes que no plagian por su cuenta, sino que recurren a la compra-venta de trabajos académicos, los cuales pueden ser un producto de plagio sin que los clientes tengan conocimiento de ello.

“Sí hay una cultura de compra de trabajos, de ensayos y de tesis. De hecho, muchas veces incurrimos sin querer en enriquecer estas bases de datos [que se usan para el negocio de venta de trabajos]. Por ejemplo, existen sitios donde te piden que subas un trabajo para que tengas derecho a bajar otros trabajos, entonces en estos sitios, por ejemplo, lo que hacen es generar lo que llamamos ‘granjas de colecta de trabajos’, entonces en estos sitios recolectan trabajos de todo mundo, de todos lados, y después los venden; y tú no sabes que estás teniendo un trabajo que a lo mejor escribió alguien más”.

Por el otro lado, la evolución de la inteligencia artificial está sumando a la problemática.

Las autoridades escolares de Nueva York empezaron a bloquear ChatGPT, la impresionante pero controvertida herramienta de redacción, capaz de generar párrafos de texto similares a los de un ser humano. Foto: Peter Morgan, AP.

“Se nos viene ya una avalancha de broncas porque la gente que esté utilizando [la inteligencia artificial como ChatGPT] seguramente va a integrar trabajos como si fueran hechos por ellos, hechos por la inteligencia artificial, entonces tenemos que vigilar la manera en que los profesores vamos a evaluar, cómo vamos a considerar este tipo de trabajos”, señaló.

El académico consideró que la prohibición de estas herramientas no será la mejor solución para el problema, sino que se necesitan buscar alternativas para que haya un uso adecuado de ellas. También recalcó que, de manera generalizada, las autoridades educativas necesitan buscar maneras de hacer frente al plagio en sus instituciones.

Primeramente, se necesitan discutir los códigos de ética que hay en la comunidad universitaria. También se requiere revisar sanciones para quien incurre en esta práctica deshonesta, y adquirir las herramientas –tanto tecnológicas como de formación del profesorado– para detectar el plagio en trabajos académicos.

“Necesitamos establecer un reglamento de ética donde se prohiba este tipo de prácticas y se propongan sanciones, que pudieran incluso recurrir al retiro de un grado académico cuando alguien incurre en una de estas situaciones, que le llamamos ‘deshonestidad académica’”, añadió Reyes Méndez. “Tendríamos que ponernos ya a trabajar como universidades en esta situación, porque nosotros nos hemos visto atados de manos también cuando se nos denuncia un caso, se sigue el camino pero se concluye que al ya no ser nuestros alumnos, ya no podemos retirarles el grado”.

Tamara Mares Rivera

Periodista por la UNAM. Sus principales intereses son derechos humanos, política y género. Es somnolienta sin café y apasionada de la mar.

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