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Prosperidad indígena – SinEmbargo MX

“México no habrá dado el salto hacia un mayor estadio de desarrollo, hasta que no logre integrar a los pueblos indígenas a una sociedad próspera para todos”. Foto: Andrea Murcia Monsivais, Cuartoscuro

México es una Nación diversa y multicultural. Contamos con 68 pueblos indígenas, cada uno con sus lenguas, que por sus variaciones pueden llegar a 364. Por ello México se encuentra entre las 10 naciones donde se hablan más lenguas originarias y en América Latina somos la segunda sólo después de Brasil.

Esto hace que nuestro país tenga una de las culturas más ricas del planeta y esto se ve reflejado en la gran variedad de expresiones culturales: de la gastronomía a la pintura, de las artesanías a la literatura.

A pesar de esto, México no ha logrado brindar oportunidades de desarrollo a muchos de estos pueblos indígenas, los que se encuentran, comparativamente hablando respecto al resto de la sociedad mexicana, en una situación más depauperada.

El desafío consiste en garantizar el desarrollo socioeconómico de los pueblos indígenas, al mismo tiempo que se respete su autodeterminación y capacidad de decisión sobre los asuntos que sólo a ellos les competen.

México no habrá dado el salto hacia un mayor estadio de desarrollo, hasta que no logre integrar a los pueblos indígenas a una sociedad próspera para todos.

El Estado mexicano puede hacer mucho en este respecto. En primer lugar, se necesita coordinar mejor los recursos destinados a esta porción de la población. Esta gestión, sin embargo, no puede hacerse de manera centralizada, sino que debe incluir la participación definitoria de los pueblos indígenas. Lo mejor sería que ellos participen de manera fundamental en las decisiones sobre el gasto presupuestal del gobierno en sus comunidades. Aquí, la descentralización debe incluir el otorgamiento de mayor poder a los municipios y que estos se encuentren en constante diálogo con las comunidades.

En segundo lugar, es necesario que se tomen en cuenta las diferencias regionales y locales. Cualquier política que desatienda esta diversidad no dará resultado. Por lo tanto, se debe trabajar en conjunto con los liderazgos regionales a través de mecanismos como foros, talleres o asambleas donde se discutan las problemáticas locales. Solamente a partir de estas discusiones se podrán formular políticas públicas participativas.

En tercer lugar, se debe dotar de mayores recursos al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas. El actual Gobierno ha aplicado una salvaje política de austeridad también en lo que se refiere a la atención de esta parte de la población mexicana. Así, en el ejercicio fiscal del 2023 hubo una disminución de más de mil 500 millones de pesos respecto a lo erogado en 2018 en la atención de estas comunidades.

Hay que revertir urgentemente esta política que contradice las promesas de campaña del Presidente de la República, para quien la frase “primero los pobres” fue sólo de carácter demagógico.

México no sería México sin sus pueblos indígenas. Es hora de trabajar junto con ellos en la consolidación de un México más justo y próspero. En un México Ganador para [email protected]

Gustavo de Hoyos Walther

Abogado y empresario. Ha encabezado diversas organizaciones empresariales, comunitarias, educativas y filantrópicas. Concentra su agenda pública en el desarrollo de líderes sociales (Alternativas por México), la participación ciudadana en política (Sí por México) y el fortalecimiento del estado de derecho (Consejo Nacional de Litigio Estratégico).

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